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viernes, 24 de abril de 2015

LA BOQUERÍA. El mercado milenario de la Ciudad Condal.


El Mercat de Sant Josep de Barcelona, popularmente conocido como "La Boquería", es el mercado de productos frescos más popular de la Ciudad Condal y uno de los más conocidos de Europa. Medios de comunicación tan importantes como la CNN lo han destacado incluso como uno de los 10 mejores mercados del mundo. Esta fama ha hecho que los turistas lo abarroten y no es extraño que los extranjeros superen en número a la gente local. Pese a la masificación, consideramos que es un lugar de visita obligada en nuestra ciudad ya que sigue manteniendo la calidad de antaño. Quizá no es oro todo lo que reluce allí, pero merece la pena entrar aunque sólo sea para admirar el espectáculo diario. 




Breve historia de “La Boquería”
La Boqueria fue inaugurada en su actual emplazamiento en 1840, aunque se sabe que ya existía como mercado al aire libre desde al menos el año 1217, lo que lo convierte en uno de los mercados más antiguos del mundo que aún siguen en activo. Se cree que en sus orígenes fue un mercado ambulante que solía situarse en Las Ramblas, no muy lejos de la zona donde hoy se encuentra. Por entonces sólo consistía en unas pocas mesas donde se vendía carne, pero poco a poco fue aumentando el número de vendedores y la variedad de productos de la tierra. Su crecimiento y la popularización de Las Ramblas como lugar de paseo hicieron que su localización se convirtiese en objeto de polémicas y durante siglos no cesaron las reubicaciones.
A àrtir de 1840 la continuidad de La Boquería quedó por fin asegurada y fue consolidándose año tras año como uno de los grandes atractivos de Las Ramblas y de Barcelona. En 1911 se inauguró la zona de pescaderías en el centro y tres años más tarde su característico techo metálico. Desde entonces ha vivido varias modificaciones importantes y muchas de sus paradas han sido reconstruidas totalmente.





Significado del nombre “Boqueria”
Una de las preguntas más frecuentes en torno a La Boquería es sobre el origen de su nombre. Algunos creen erróneamente que está relacionado con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona. Según esta versión, “Boqueria” derivaría del lugar donde la gente se quedaba “boquiabierta” al contemplar los tesoros que el conde habría exhibido en la puerta de la antigua muralla tras la exitosa conquista de Almería. Para ser más precisos, según lo que he podido leer en la web de la Universitat de Barcelona, derivaría de “badoqueria”, nombre que refería a la actitud de los “badocs” (bobos) que se quedaban alelados ante la puerta.
La propia web de la UB señala que esta teoría es poco creíble ya que, entre otras cosas, existen incoherencias históricas. La versión más aceptada dice que en realidad el nombre de La Boquería se corresponde con la carne de cabrito, que era vendida por la comunidad judía ya en el S.XIII.





Tiendas, bares y otras paradas de La Boquería
En La Boquería podemos encontrar unas 250 paradas en las que se venden productos de alimentación, además de algunos bares, un punto de información, lavabos, el Aula Gastronómica y otros locales relacionados con el mercado. El punto de información se encuentra prácticamente en el extremo opuesto a la entrada desde Las Ramblas, siguiendo todo el pasillo central y girando a la derecha un poco antes de llegar al final. Allí se puede obtener un mapa con la ubicación de algunas tiendas seleccionadas. El resto de paradas tienen una numeración que también podéis ver en el mapa y que os será muy útil si buscáis alguna recomendación concreta. Los números de las paradas están bien visibles en sus letreros.
La parte más fácil de ubicar es la zona de pescaderías, que se encuentra en el centro y tiene forma elíptica. En el mapa, que también podéis ver online en la web oficial, los colores os ayudarán a distinguir las diferentes zonas (carnes, verduras, aves, frutos secos, legumbres y cereales, etc.), aunque el reparto no sigue una lógica al 100%.
En todo caso, desde aquí os invitamos a recorrer el mercado a vuestro aire, olfateando aquí y allá, degustando sobre la marcha, babeando ante las paradas más golosas y escogiendo según vuestro criterio. Eso sí, cuidado con los precios, que no siempre son reflejo de una buena calidad. Como dije, no es oro todo lo que reluce.